Psicooncología

Psicooncología

 

“NUESTRA RESPONSABILIDAD ES CON NOSOTROS MISMOS, CON NUESTRO EQUIPO Y CON EL PACIENTE”.

 

 

ARTICULO:

EL PACIENTE ONCOLÓGICO Y LA INTROSPECCIÓN

 

Los pacientes oncológicos suelen pasar mucho tiempo a solas con sus pensamientos, durante las horas de hospitalización o los descansos médicos frecuentes. Es cierto que muchas de estas horas se comparten con la familia, o se gastan viendo la televisión o haciendo otras actividades pasivas (actividades que no requieren involucramiento de los pacientes), pero inevitablemente llega un momento donde el paciente en cama, figurada o literalmente, queda sólo con sus pensamientos.

 

Para muchos pacientes oncológicos esta es la primera vez en muchos años, o quizás en su vida, en que se encuentran a solas con muchas horas de introspección y reflexión. La mayoría de personas suele trabajar ocho horas -o más- y dedicar las ocho horas restantes de vigilia a quehaceres cotidianos. La vida, tal como se nos ha presentado desde siempre, exige y brinda distracción, actividad y estímulos, y desmotiva la mirada hacia adentro, la reflexión y la dotación de sentido.

 

Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra austríaco, consideró que el bienestar –por llamarlo de alguna forma- en la vida, podíamos hallarlo en encontrar sentido a la vida. Su famoso libro “El Hombre en Busca de Sentido”, narra su propia odisea durante el momento más grave de su vida, su detención en Auschwitz, uno de los más brutales campos de concentración Nazis. Sus dos padres y su hermano fallecieron en campos de concentración. Su esposa falleció en otro. Todo mientras Frankl era esclavizado en Kaufering, al borde de la muerte con comida suficiente para subsistir. ¿Cuánto sufrimiento puede tolerar el Hombre? ¿Qué puede ayudarnos a resistir?

 

Para Frankl, el hallar sentido es lo que nos puede ayudar a resistir. Frankl enseña que el sentido de la vida no se hallaría en la superficie de nuestras actividades, sino en una esencia que trasciende lo cosmético, lo que es percibido. El sentido de nuestra vida se hallaría entonces en actividades cotidianas, no necesariamente en metas socialmente reconocidas. La memoria del abrazo de un ser querido, por ejemplo nuestra madre, hijos o pareja, llevarían en sí la semilla del sentido. Un abrazo y una mirada nos dotan de trascendencia. Nuestra vida adquiriría sentido porque hemos amado y somos amados.

 

Durante las horas de introspección que tiene un paciente oncológico, ¿Qué sentido halla en su vida? ¿Qué experiencia hay en su pasado que lo hace trascender de su estado actual? Toda actividad, por pequeña o común que parezca, esencialmente es algo que nos puede ayudar a trascender. Una decisión correcta, un hijo, una labor echa con esfuerzo, dedicación y disciplina, una sonrisa.

 

La reflexión durante las horas de introspección puede traernos desesperanza o sentido. Si consideramos que sólo tiene valor las cosas con una medida material: nuestros sueldos, logros, nuestro cuerpo y salud, entonces lo que hemos hecho lo encontraremos poco e insuficiente. Pero si cada acto de nuestras vidas es una oportunidad para hallar sentido y acaso redención, esa reflexión trasciende a nuestro estado actual y nuestra propia mortalidad. El secreto a la serenidad buscada para afrontar la enfermedad y nuestra mortalidad, se hallaría en esa reflexión.

 

Aléxandros Demos

Lic. Psicología clínica.

Terapeuta clínica Ricardo Palma, área oncología.